Los-Pozos, comandante Raúl Reyes. Foto: Jason P.Howe, 2002.

Los-Pozos, Caquetá. Comandante Raúl Reyes. Foto: Jason P.Howe, 2002.


Colombia movida por la crisis

Raúl Reyes

Colombia está movida por la peor crisis de los últimos 50 años en las estructuras del Estado y su régimen gobernante, con marcado acento en lo político, económico y social. Crisis que produce ingobernabilidad, inestabilidad económica y convulsión social dada la evidente incapacidad mostrada por el gobierno del señor Pastrana para ofrecer soluciones viables, convincentes y reales a cada una de las expresiones de esa crisis que sacude a las instituciones y mueve la política colombiana.

Los resultados de las elecciones para renovar la Cámara de Representantes y el Senado de la República confirmaron la ilegalidad y la fragilidad en los principales soportes del Estado, comenzando con el poder legislativo por la compra descarada de votos, las falsas promesas, el tráfico de influencias y la habilidad con que pusieron a sufragar por ellos a varios centenares de muertos y desaparecidos por causa de la misma represión contra el pueblo de los gobiernos de la oligarquía de liberales y conservador en el poder.

Los escasos votos emitidos para favorecer a los candidatos al Congreso por el Partido Conservador, la ausencia de liderazgo y la falta de cohesión interna, en la colectividad azul, forzó a sus directivas con el señor Pastrana a la cabeza a retirar la candidatura de su partido a la presidencia de la República para ofrecer su total respaldo al candidato disidente del Partido Liberal, Álvaro Uribe Vélez, inspirado éste en los delirios de guerra total sin diálogos y que también fue apoyado por los paramilitares.

Las elecciones presidenciales que le dieron la victoria a Uribe, evidencian la derrota y el desconocimiento del señor Horacio Serpa, candidato oficial del Partido Liberal. Se destaca que para estas elecciones lo más reaccionario de la oligarquía liberal-conservadora unificó sus recursos económicos, de intimidación, de propaganda y publicidad para la estrategia de hacer al señor Uribe Vélez, su presidente en representación de los intereses de la clase responsable de la crisis de gobernabilidad.

La millonaria campaña electoral del candidato de los terratenientes, los latifundistas, los grandes ganaderos, los empresarios y grupos económicos, los narcotraficantes y militaristas de uniforme y de civil, con los principales medios de comunicación a su servicio y la misión de fabricar encuestas dando el triunfo por anticipado al señor Uribe Vélez, sólo produjo a su favor el 25 %, de los votos, en un país con más de 24 millones de habitantes aptos para sufragar. Fue la expresión incontrovertible de ausencia de legitimidad.


Los-Pozos, Caquetá. Camilo Gomez y comandante Raúl Reyes. Foto: Jason P.Howe, 2002.

Los-Pozos, Caquetá. Camilo Gomez y comandante Raúl Reyes. Foto: Jason P.Howe, 2002.


Los jefes de los partidos Liberal y Conservador perdieron la confianza, la autoridad y el control de sus antiguos feudos electorales en varios departamentos, municipios y localidades marginadas del país, debido principalmente al abandono estatal, a las promesas nunca cumplidas por los caciques de los partidos y por el robo descarado de las partidas y presupuestos, por la politiquería, la corrupción y la vergonzante utilización que hacen de las necesidades padecidas por los pobladores para que voten por ellos.

La profundización de la crisis se expresa con mucha fuerza en la pérdida de confianza de la ciudadanía en el Estado por los altos niveles de corrupción, de impunidad y de apropiación abierta y descarada de los dineros del fisco nacional a cargo de distintos funcionarios de las tres ramas del poder público, donde sobresalen los peculados perpetuados por funcionarios del ejecutivo, del legislativo, de las fuerzas de seguridad, ejército y policía y en el seguro social entre otros institutos descentralizados.

Mientras Colombia entera está movida por todas las crisis con la inusitada pérdida de capacidad de compra de más de 30 millones de compatriotas que viven en la pobreza, con bajos salarios o por la ausencia absoluta de empleo, por el aumento de la deficiencia en los servicios de salud, educación y vivienda entre otros, el gobierno de Pastrana tomó la decisión de cancelar los diálogos con las FARC-EP, destinando para ello inmensos recursos del presupuesto nacional para la guerra contra el pueblo.

Transcurridos 4 meses de la declaratoria de guerra del gobierno, aún están sin conseguir los golpes que esperaban darle a la dirección de las FARC-EP en corto tiempo; en cambio lograron un incremento de las acciones políticas y militares de respuesta de la guerrilla, en todo el país. Las serias dificultades que tienen con el llamado de la guerrilla a los alcaldes, concejales, inspectores de policía, jueces y fiscales para que abandonen sus cargos por ser ellos en esas localidades los representantes directos del Estado.

Tenemos en Colombia una suma de crisis política, económica, social y estructural como para afirmar que los graves problemas que afectan a nuestra sociedad constituyen los verdaderos elementos generadores del conflicto interno. Su solución no está en las medidas de fuerza de corte dictatorial promulgadas con alevosía por el presidente de la República y su desprestigiado equipo de gobierno.

- A las fallidas ilusiones de imponer la intolerancia y la insensatez, se impone con más fuerza la búsqueda de salidas dialogadas.

- Las FARC-EP continuarán desarrollando su invariable política de combinar todas las formas de lucha revolucionaria hasta conquistar el poder político para construir con los desposeídos y excluidos de nuestra patria, un nuevo Estado, con un régimen político de gobierno garante de los derechos y las libertades de los ciudadanos que haga de Colombia una nación independiente y soberana, sin hambre, con empleo y sueldos ajustados a los costos de la canasta familiar, donde el Estado garantice gratuitamente la salud y la educación.

Texto preparativo por: elbarcino@laneta.apc.org  

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